A más de una década de la primera movilización que transformó la agenda pública sobre las violencias de género en Argentina, el 3 de junio continúa siendo una fecha de reflexión y compromiso. Integrantes de la comunidad educativa de la Atlántida analizan los desafíos actuales y el papel de las universidades en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.
Este 3 de junio se cumplen once años de la primera movilización de Ni Una Menos, una manifestación que marcó un punto de inflexión en la historia reciente argentina y que logró instalar en la agenda pública una problemática que durante mucho tiempo permaneció invisibilizada. Más de una década después, la consigna continúa resonando con fuerza. Lo hace en las calles, en las instituciones y también en las universidades, espacios donde la formación, la reflexión crítica y la construcción de ciudadanía adquieren un papel fundamental frente a las violencias por motivos de género.
El movimiento surgió en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en Santa Fe. Desde entonces, cada 3 de junio se convirtió en una fecha de memoria, reclamo y reflexión colectiva. Aunque en estos años se registraron avances en materia de derechos, protocolos y políticas públicas, los recientes casos de femicidios y hechos de violencia de género que volvieron a conmocionar a la sociedad argentina recuerdan que el desafío sigue vigente.
En este contexto, las universidades ocupan un lugar estratégico. No solo por su capacidad para formar profesionales, sino también porque son espacios donde se construyen vínculos, se producen conocimientos y se promueven valores que impactan en la vida social.
“Construir una sociedad más justa, segura y equitativa es una responsabilidad que nos convoca a todas y a todos”, sostiene Verónica Berardi, licenciada en Psicopedagogía e integrante de la Comisión de Género de la Atlántida. Para ella, la conmemoración de Ni Una Menos es una invitación a reflexionar sobre las prácticas cotidianas y a fortalecer el compromiso con la igualdad de oportunidades y la erradicación de todas las formas de violencia.
La educación aparece como uno de los principales consensos entre las voces de la comunidad universitaria. La prevención, la sensibilización y la formación son señaladas como herramientas indispensables para reconocer situaciones de violencia y generar transformaciones duraderas.
“Cada mujer que falta es una ausencia que nos duele como sociedad”, reflexiona Melina Rodríguez, vicedecana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y delegada rectoral de la sede Dolores. En ese sentido, remarca que la capacitación permanente en perspectiva de género resulta fundamental para identificar las distintas manifestaciones de violencia y actuar a tiempo. “La perspectiva de género debe atravesar todas nuestras carreras, nuestras aulas y cada espacio de nuestra comunidad educativa”, afirma.
La Atlántida viene desarrollando distintas acciones orientadas a la construcción de espacios más seguros e inclusivos. Entre ellas se encuentran el trabajo sostenido de la Comisión de Género, las instancias de formación destinadas a estudiantes, docentes y personal de la universidad, así como la implementación de un Protocolo de Actuación frente a situaciones de violencia por motivos de género.
Para Marcela Bettín, docente de la Facultad de Ingeniería e integrante de la Comisión de Género, el compromiso institucional debe traducirse en acciones concretas. “Escuchar, acompañar, sensibilizar y generar acciones que contribuyan a prevenir las violencias son responsabilidades colectivas”, señala. Y agrega que promover vínculos basados en el respeto, la diversidad y el buen trato constituye una tarea permanente para toda la comunidad educativa.
La reflexión también alcanza a las formas más sutiles y cotidianas de desigualdad. Luciana Barilaro, decana de la Facultad de Ciencias Económicas, advierte que las violencias por motivos de género no se expresan únicamente en sus manifestaciones más extremas. También aparecen en prácticas discriminatorias, desigualdades persistentes y estereotipos que limitan oportunidades.
“Cada aula, cada espacio de encuentro y cada instancia formativa representan una oportunidad para promover valores de respeto, inclusión, empatía y reconocimiento de la diversidad”, destaca. Desde su mirada, la construcción de una sociedad más equitativa requiere del compromiso de todos los actores sociales y de una educación capaz de derribar barreras y ampliar derechos.
Desde la Facultad de Arquitectura, Gabriela Pasquinelli también subraya la importancia de los espacios que compartimos en la vida cotidiana. “Es desde los espacios que habitamos y compartimos desde donde podemos construir una sociedad más justa y equitativa”, sostiene. Su reflexión aporta una mirada complementaria sobre cómo los entornos que diseñamos, habitamos y compartimos también pueden contribuir a promover relaciones más respetuosas e inclusivas.
A once años de Ni Una Menos, el reclamo sigue siendo tan necesario como en 2015. Las cifras, los casos recientes y las desigualdades persistentes muestran que aún queda mucho camino por recorrer. Pero también evidencian la importancia de sostener ámbitos de formación, diálogo y construcción colectiva que permitan prevenir las violencias antes de que ocurran.
“Hoy recordemos que el silencio es cómplice; la memoria y la justicia son el camino para ser libres y respetadas”, resume Marta Muro, vicedecana de la Facultad de Humanidades.
En ese desafío, las universidades tienen una responsabilidad ineludible. Porque educar no implica solamente transmitir conocimientos: también significa formar personas comprometidas con los derechos humanos, la igualdad y el respeto. Y porque construir una sociedad libre de violencias es una tarea que requiere del compromiso cotidiano de toda la comunidad.
Desde la Atlántida, la Comisión de Género continúa trabajando en acciones de sensibilización, formación y acompañamiento para promover espacios más seguros e inclusivos. Quienes deseen realizar consultas, solicitar orientación o conocer más sobre las herramientas disponibles en la universidad pueden comunicarse a través del correo electrónico comision.genero@atlantida.edu.ar.





