Lucas Sebastián Sobrado, docente de nuestra universidad, publicó un artículo en RePro Digital, la revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires en el que analiza cómo la automatización transforma el ejercicio profesional y plantea un desafío central para el futuro: formar profesionales capaces de decidir, interpretar y hacerse cargo de problemas cada vez más complejos.
La incorporación de tecnología ha modificado de manera profunda el ejercicio de las Ciencias Económicas durante las últimas décadas. Desde las planillas realizadas a mano y las presentaciones presenciales hasta la automatización, los sistemas contables integrados y la inteligencia artificial, muchas de las tareas que durante años formaron parte de la práctica cotidiana hoy pueden resolverse en segundos.
Sobrado es contador público, licenciado en Administración, magíster en Administración de Negocios y magíster en Psicoterapia Integral. A partir de un recorrido por distintos momentos de la profesión, analiza qué capacidades fueron perdiendo centralidad a medida que avanzaron las herramientas tecnológicas y qué competencias comienzan a adquirir mayor relevancia.
El artículo propone tres escenas. En 1990, el profesional tenía como uno de sus principales diferenciales el acceso a una información que era escasa, costosa y difícil de obtener. Hacia 2005, con la expansión de las computadoras, internet y los sistemas digitales, el valor comenzó a desplazarse hacia la capacidad de procesar grandes cantidades de información con mayor rapidez y precisión.Hoy, plantea el autor, también esa capacidad comienza a automatizarse.
Tareas como cargar comprobantes, realizar conciliaciones bancarias, calcular saldos, consultar normativa, analizar grandes volúmenes de datos o elaborar determinados informes pueden ser asistidas o ejecutadas directamente por sistemas digitales. Para Sobrado, esto obliga a revisar dónde estará el verdadero diferencial profesional.
“La fuente de valor que no se automatiza es el criterio: encuadrar un problema que el cliente trajo mal planteado, decidir cuando la información no alcanza y el tiempo apremia, advertir lo que nadie quiere oír, firmar y hacerse cargo”.
El desafío de aprender cuando cambia la práctica
Uno de los interrogantes centrales del artículo se vincula con la formación de las nuevas generaciones. Históricamente, explica Sobrado, el criterio profesional se desarrollaba mediante años de práctica y repetición: revisar documentos, realizar conciliaciones, detectar errores y enfrentarse de manera cotidiana a situaciones concretas. La automatización permite reducir buena parte de ese trabajo, pero también plantea una dificultad: si desaparecen las tareas que funcionaban como instancia inicial de aprendizaje, será necesario generar nuevos espacios para adquirir experiencia.
La pregunta deja entonces de ser solamente qué empleos pueden transformarse por efecto de la inteligencia artificial y pasa a ser dónde y cómo se formará el juicio profesional que las herramientas tecnológicas todavía no pueden reemplazar. Esa discusión, sostiene el docente, también interpela directamente a las universidades y a las instituciones profesionales, que deberán revisar tanto los planes de estudio como las formas tradicionales de capacitación.
Un debate que atraviesa a todas las Ciencias Económicas
Si bien el artículo parte inicialmente de la experiencia de la profesión contable, Sobrado amplía posteriormente el análisis hacia el conjunto de las Ciencias Económicas.
La automatización también alcanza actividades vinculadas con la Administración y la Economía. Estudios de mercado, diagnósticos, planes de negocio, tableros de indicadores, modelos y análisis de datos pueden desarrollarse hoy con una creciente asistencia tecnológica. En ese escenario, el autor propone dejar de pensar exclusivamente las profesiones desde las tareas asociadas a cada título y comenzar a hacerlo desde los problemas que cada profesional puede resolver.
“La frontera real, la que va a importar de acá en adelante, ya no pasa entre nuestros títulos. Pasa entre procesar y decidir”.
Para Sobrado, la integración entre contadores, administradores y economistas representa además una oportunidad para construir respuestas interdisciplinarias frente a problemas que difícilmente puedan abordarse desde una única especialidad. El desafío, señala, no consiste solamente en adaptarse a nuevas herramientas, sino en decidir qué capacidades deberán fortalecerse para sostener el valor profesional en las próximas décadas.
El artículo completo “De hacer a decidir: El criterio como diferencial en las Ciencias Económicas en tiempos de IA” puede leerse en RePro Digital, publicación del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires.





