El Congreso Internacional de Salvamento Acuático y Socorrismo, organizado por la Universidad Atlántida, reunió a especialistas de Argentina, España, Uruguay y Estados Unidos. Durante tres jornadas se abordaron la prevención de ahogamientos, la formación de guardavidas y nuevas técnicas de rescate, con conferencias, debates y actividades prácticas.
Reconocer una situación de peligro antes de que se convierta en una emergencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En playas, ríos y piletas, la subestimación de los riesgos es uno de los principales desafíos que enfrentan quienes trabajan en la prevención de accidentes acuáticos.
Esta problemática fue el eje central del XIII Congreso Internacional de Salvamento Acuático y Socorrismo (CISAS 2026), realizado del 9 al 11 de octubre en Mar de Ajó. Organizado por la Facultad de Humanidades y la Secretaría de Extensión de la Atlántida, el encuentro contó con especialistas de cuatro países y más de 120 profesionales inscriptos antes de su inicio.
Bajo el lema “El peligro de la subestimación del riesgo en los ahogamientos y los accidentes acuáticos”, esta edición propuso ampliar la mirada sobre la seguridad acuática. El objetivo no fue solamente perfeccionar las técnicas de rescate, sino también reflexionar sobre cómo reconocer los peligros, comunicar los riesgos y desarrollar estrategias para prevenir accidentes.
La prevención como primer paso
El congreso, dirigido por el Mg. Lic. Martín Javier Del Gaiso y coordinado por la Lic. Florencia Dorigoni, contó con la participación de 15 especialistas de Argentina, España, Uruguay y Estados Unidos. Durante la primera jornada, las conferencias y mesas de debate abordaron la percepción del riesgo, la formación de guardavidas, los protocolos de emergencia y la necesidad de incorporar nuevos conocimientos a la práctica profesional.
Uno de los debates centrales reunió a Martín Del Gaiso, Atilio Mitta y al especialista español José Palacios Aguilar para analizar cómo generar mayor conciencia sobre los peligros presentes en el medio acuático. La programación también incorporó la psicología aplicada a las emergencias, a través de una presentación de Alicia Galfasó, y la actualización de protocolos de reanimación cardiopulmonar (RCP), a cargo de Fabián Dardik.
La problemática adquiere especial relevancia frente a la proximidad de la temporada de verano, cuando aumenta la concurrencia a playas y otros espacios recreativos. En ese contexto, la prevención no depende exclusivamente de la presencia de guardavidas, sino también de la educación, la información disponible y la capacidad de reconocer situaciones potencialmente peligrosas.
Del conocimiento a la práctica
Uno de los aspectos centrales del CISAS fue la combinación entre formación teórica y actividades prácticas. El programa incluyó talleres de primeros auxilios, manejo de hemorragias, búsqueda y rescate con perros, utilización de sillas anfibias y técnicas de salvamento con distintos elementos.Las actividades continuaron en el natatorio y en la playa, donde los participantes trabajaron con procedimientos de rescate, atención de traumatismos cervicales, tablas, kayak, embarcaciones y sistemas de rescate con malacate.
Estas instancias permitieron experimentar distintas maniobras, conocer equipamientos y acercarse a procedimientos que no siempre forman parte de la práctica cotidiana de los profesionales. Entre las experiencias compartidas durante el encuentro se destacaron los ejercicios con malacate y moto de agua, así como el aprendizaje de técnicas utilizadas en otros ámbitos y contextos de rescate.
La diversidad de actividades también favoreció el intercambio entre guardavidas y rescatistas que trabajan en entornos diferentes. Las condiciones de una playa marítima, un río o un natatorio presentan desafíos particulares y requieren estrategias de intervención adaptadas a cada situación. En este sentido, el encuentro ofreció una oportunidad para ampliar los conocimientos técnicos, comparar procedimientos y fortalecer la capacidad de respuesta frente a emergencias acuáticas.
La importancia de una capacitación permanente
El salvamento acuático es una actividad que exige preparación física, conocimientos técnicos y capacidad de respuesta. Pero también requiere formación continua y actualizada para incorporar nuevos procedimientos, revisar criterios de actuación y adaptarse a situaciones cambiantes. Esta necesidad fue uno de los aspectos más valorados durante el congreso. Además de conocer nuevas técnicas, los participantes pudieron compartir experiencias con colegas de distintas procedencias, intercambiar saberes y reflexionar sobre los desafíos cotidianos de su profesión.
El programa incorporó aportes sobre protocolos utilizados en Estados Unidos, dinámica costera, criterios de evaluación de riesgos y métodos de entrenamiento. La participación internacional permitió enriquecer las perspectivas sobre la seguridad acuática y conocer herramientas que pueden contribuir a mejorar las prácticas profesionales.
Más allá de las conferencias y los talleres, el encuentro también se caracterizó por el clima de compañerismo y la construcción de vínculos entre sus participantes. La posibilidad de aprender junto a otros profesionales constituye una parte fundamental de estos espacios, donde los conocimientos circulan a través de las exposiciones, las experiencias compartidas y el trabajo colaborativo.
Como actividad complementaria, la Atlántida organizó una clase magistral sobre educación acuática infantil, a cargo de la especialista española María del Castillo Obeso. La propuesta permitió incorporar otra dimensión fundamental de la prevención: la enseñanza de conocimientos y conductas seguras desde las primeras etapas de la vida.
Un compromiso que continúa más allá del congreso
Con trece ediciones, el CISAS forma parte de una trayectoria de formación e intercambio impulsada por nuestra universidad en torno al salvamento acuático, el socorrismo y la prevención de ahogamientos.
Además de actualizar conocimientos, estos encuentros favorecen la construcción de redes profesionales y la circulación de experiencias que pueden trasladarse a distintos ámbitos de trabajo. Cada nueva técnica, procedimiento o herramienta compartida representa una oportunidad para fortalecer la seguridad de quienes disfrutan de los espacios acuáticos.
A las puertas de una nueva temporada de verano, la edición 2026 volvió a poner en agenda una cuestión que involucra a toda la comunidad: la importancia de reconocer los riesgos y desarrollar una cultura de prevención.
Porque salvar una vida no siempre comienza con una maniobra de rescate. Muchas veces, empieza mucho antes, con una decisión informada, una conducta preventiva o un peligro que alguien aprendió a reconocer a tiempo.






