La Atlántida participó del II Encuentro de Líderes Creadores de Futuros, una instancia del trabajo internacional que desde hace más de dos años se desarrolla a través del Laboratorio Futuros. Las jornadas permitieron profundizar metodologías de anticipación y diseño de futuros en diálogo con comunidades, emprendimientos y experiencias productivas del Cauca.
El encuentro se realizó en Santander de Quilichao y Popayán, en el marco de Creamos Futuros, una plataforma experimental de prototipado y liderazgo transformador, proyecto financiado por ICETEX que reúne a la nuestra universidad con con instituciones colombianas como Colegiatura, la Institución Universitaria Pascual Bravo y la Corporación Universitaria Comfacauca (Unicomfacauca).
Bajo el concepto “Territorios que imaginan, territorios que transforman”, estudiantes, docentes, investigadores, emprendedores, instituciones y actores locales participaron de jornadas de intercambio y experimentación orientadas a explorar cómo las herramientas del diseño de futuros pueden contribuir a transformar realidades concretas.
Por la Atlántida participaron Laura Novik, directora del Laboratorio Futuros, y María Gabriela Rodríguez Ciuró, quienes llevaron al encuentro metodologías que vienen desarrollándose desde nuestra Universidad.
Del Laboratorio a los territorios
La experiencia en Colombia forma parte de un recorrido que comenzó a consolidarse en 2024 con la creación del Laboratorio Creamos Futuros como una plataforma de colaboración internacional para producir y poner en circulación conocimientos vinculados con el diseño de futuros, la innovación y la transformación territorial.
Uno de sus primeros hitos fue Creamos Futuros Mar del Plata 2124, realizado en nuestra ciudad. Allí, especialistas de Argentina, Colombia y Chile trabajaron junto con la comunidad sobre escenarios alternativos para pensar a Mar del Plata a cien años de su fundación.
Desde entonces, la propuesta continuó creciendo a través de encuentros, laboratorios y experiencias de trabajo conjunto. En mayo de este año, integrantes de nuestra universidad participaron en Medellín de “Creamos Futuros: territorios que activan lo posible”, una instancia que profundizó el trabajo sobre las capacidades de las comunidades para imaginar y ensayar otros escenarios posibles. El encuentro desarrollado ahora en el Cauca avanzó un paso más en ese recorrido, llevando estas metodologías al diálogo directo con las experiencias, memorias, problemáticas y capacidades existentes en cada territorio.
Sentipensar los futuros
En Santander de Quilichao, Laura Novik y María Gabriela Rodríguez Ciuró coordinaron “Cartografía Corporal de Futuros Territoriales”, una experiencia participativa que propuso explorar la relación emocional de las personas con los lugares que habitan. A partir de recuerdos, sensaciones, aprendizajes y experiencias compartidas, la actividad permitió identificar aquello que las personas valoran de sus territorios y las acciones que pueden comenzar a desarrollar en el presente para acercarse a los futuros que desean.
La propuesta recuperó el concepto de sentipensar, que integra razón, emociones, memoria y vínculos con la tierra. Desde esta perspectiva, el territorio deja de entenderse solamente como un espacio geográfico para pensarse como una trama construida por comunidades, saberes, naturaleza, prácticas culturales e historias compartidas. Esta mirada atraviesa el trabajo que el Laboratorio Futuros Atlántida viene desarrollando desde sus comienzos: diseñar futuros no significa predecir qué sucederá, sino ampliar la capacidad de imaginar alternativas y tomar decisiones frente a distintos escenarios posibles.
Del café a las nuevas generaciones
Las jornadas permitieron además observar cómo esas herramientas pueden aplicarse a experiencias concretas del Norte del Cauca. Una de ellas fue Café La Fortaleza, un emprendimiento familiar nacido en la vereda San Gregorio, en el municipio de Buenos Aires, Cauca. Leidy Tatiana Domínguez González, estudiante de ingeniería agroambiental de Unicomfacauca, joven investigadora y copropietaria del proyecto, presentó una experiencia que abarca toda la cadena de valor del café, desde el cultivo y la cosecha hasta la tostión, el empaque y la comercialización. Frente a desafíos vinculados con el acceso a mercados, la tecnificación y el cambio climático, la incorporación del diseño de futuros permitió ampliar las posibilidades de crecimiento y sostenibilidad del emprendimiento y, al mismo tiempo, mostrar cómo pueden dialogar la formación universitaria, la investigación y los conocimientos construidos por las comunidades rurales.
Ese vínculo entre memoria, producción e innovación también atravesó la visita técnica realizada a CAFINORTE, la Cooperativa de Caficultores del Norte del Cauca. Fundada en 1991, la organización reúne a más de 1.200 caficultores, de los cuales alrededor del 80 por ciento son pequeños productores y garantiza la compra de café a cerca de 9.958 productores asociados y no asociados. Su trabajo integra organización comunitaria, comercialización, control de calidad, transformación y acompañamiento a mujeres, jóvenes y asociaciones cafeteras. Sus trece agencias de compra, el laboratorio de calidades, la trilladora de microlotes y los servicios destinados a los productores muestran una capacidad territorial construida colectivamente durante décadas.
Desde la perspectiva de Creamos Futuros, esa memoria cooperativa también puede convertirse en un punto de partida para pensar lo que viene. El desafío está en conectar esos conocimientos y capacidades con la sostenibilidad, los cafés especiales, la innovación y el liderazgo de nuevas generaciones para generar mayor valor económico, social y cultural en el territorio.
Una construcción latinoamericana
La agenda se completó con espacios dedicados al pensamiento anticipatorio, el liderazgo transformador, las etnografías del futuro y el prototipado territorial, además de talleres participativos y una muestra de emprendimientos de estudiantes y graduados de Unicomfacauca. En Popayán, las actividades invitaron a reconocer tanto los futuros deseados como aquellos escenarios que las comunidades buscan evitar. Una forma de entender la anticipación no como un ejercicio abstracto, sino como una herramienta para revisar las decisiones que se toman hoy.
Desde Mar del Plata hasta Medellín, Santander de Quilichao y Popayán, Creamos Futuros fue construyendo así una red latinoamericana de universidades, docentes, estudiantes, investigadores, organizaciones y comunidades que comparten una misma búsqueda: desarrollar capacidades para imaginar alternativas y transformar los territorios desde sus propias experiencias y conocimientos.
El recorrido deja también una idea que atraviesa el trabajo del Laboratorio Futuros Atlántida desde sus comienzos. Los futuros no están escritos ni son escenarios que debamos esperar pasivamente. Se pueden imaginar, discutir y ensayar, pero, sobre todo, se empiezan a construir con las decisiones que tomamos en el presente.






