Nuestra universidad transita un proceso de evaluación externa, luego de varios años de trabajo con la participación de más de 2.000 personas. Esta instancia busca fortalecer la calidad académica, identificar oportunidades de mejora y consolidar los objetivos institucionales hacia 2030.
La Atlántida recibe durante estos días a los pares evaluadores de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), en el marco de un proceso de evaluación institucional que permite revisar el funcionamiento de nuestra universidad y proyectar nuevas oportunidades de desarrollo.
Esta instancia constituye una nueva etapa de un trabajo iniciado durante los últimos años, que incluyó encuestas, talleres y espacios de participación para la elaboración del Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2030. Más de 2.000 personas, entre estudiantes, docentes, graduados y representantes de la comunidad, participaron de este recorrido colectivo.
Nuestro rector, Amado Zogbi, destacó la importancia de incorporar una perspectiva externa al trabajo realizado. “Ellos nos van a ayudar a mirarnos desde afuera”, expresó, y señaló que la experiencia de los evaluadores en otras universidades argentinas permitirá enriquecer el análisis y contribuir al fortalecimiento institucional.
Una mirada externa para seguir mejorando
La evaluación institucional es un procedimiento previsto por la Ley de Educación Superior que comprende dos etapas complementarias: la autoevaluación desarrollada por cada universidad y la evaluación externa realizada por la CONEAU mediante un comité de pares evaluadores.
En esta segunda instancia, especialistas con experiencia en el sistema universitario analizan diferentes dimensiones de la institución, considerando su proyecto educativo, sus características y su contexto. El objetivo es contribuir a la mejora continua de la enseñanza, la investigación, la extensión y la gestión universitaria.
Para la vicerrectora Alicia Gil, esta etapa representa una oportunidad para contrastar el diagnóstico realizado por la propia institución con la experiencia y los conocimientos de profesionales externos.
“No alcanza con mirarse al espejo”, expresó Gil al referirse a la importancia de complementar la autoevaluación con otras perspectivas. En ese sentido, explicó que el proceso permite reconocer fortalezas, identificar aspectos que necesitan seguir desarrollándose y revisar si las prácticas institucionales responden efectivamente a los objetivos propuestos.
Una evaluación con participación de toda la comunidad
La visita contempla una agenda de más de 60 reuniones, con la participación comprometida de más de 400 personas, entre docentes, estudiantes, graduados, equipos de gestión y representantes de instituciones gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil vinculadas con las distintas sedes de la Atlántida.
Esta participación refleja una de las características de nuestra universidad: su estrecha relación con los territorios y las comunidades de las que forma parte. La diversidad de voces permite incorporar distintas experiencias y perspectivas sobre la formación académica, la vida universitaria y la vinculación con el entorno.
Gil destacó la predisposición de los distintos sectores para sumarse a los encuentros y acompañar el proceso. Asimismo, remarcó que la participación de la comunidad constituye un aspecto fundamental para construir una evaluación que contemple las particularidades de la institución y sus desafíos.
Por su parte, Zogbi invitó a toda la comunidad universitaria a involucrarse activamente en esta instancia y destacó la importancia de que “cada uno, en su lugar, pueda colaborar para que la universidad pueda cumplir sus objetivos al 2030”.
Una universidad que proyecta su futuro hacia 2030
La evaluación externa también se vincula directamente con el Plan de Desarrollo Institucional 2030, construido a partir de un proceso participativo que establece los principales objetivos y líneas de trabajo de la Atlántida para los próximos años.
En este sentido, la mirada de los pares evaluadores permitirá contrastar los avances realizados con otras experiencias universitarias, revisar las estrategias implementadas y reconocer nuevos desafíos para el crecimiento institucional.
“El crecimiento es construcción y transformación permanente”, sostuvo Alicia Gil, quien subrayó la necesidad de evaluar continuamente los procesos para fortalecer la institución, mejorar su calidad académica y avanzar hacia los objetivos establecidos.
La visita se inscribe, además, en el proceso formalizado mediante el acuerdo firmado entre nuestra universidad y la CONEAU en noviembre de 2025, que estableció el marco para llevar adelante las distintas etapas de evaluación institucional.
De esta manera, la Atlántida continúa avanzando en un proceso que trasciende el cumplimiento de una instancia formal de evaluación. Se trata de una oportunidad para reflexionar colectivamente sobre lo construido, fortalecer el proyecto educativo y seguir desarrollando una universidad comprometida con la calidad académica, la mejora continua y las necesidades de su comunidad.





