En un contexto global atravesado por la crisis climática, la transformación tecnológica y la necesidad de repensar los modelos de desarrollo, la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común (RUC) dio un paso decisivo en su consolidación internacional. La asamblea anual, realizada en la Universidad Nacional de San Martín, reunió a rectores y autoridades académicas de distintos países para definir una agenda estratégica común que posiciona al sistema universitario como actor clave frente a los desafíos contemporáneos.
El encuentro marcó un hito institucional. La red dejó de pensarse exclusivamente en clave latinoamericana para proyectarse como un espacio iberoamericano, ampliando su alcance e integrando nuevas perspectivas en el diseño de políticas académicas y de investigación. Esta expansión fortalece la capacidad de incidencia de las universidades en los debates globales vinculados al desarrollo sostenible.
La Atlántida participó de esta instancia a través del rector, Amado Zogbi, quien se desempeña como secretario de la RUC, reafirmando el compromiso institucional con una agenda que articula sostenibilidad, innovación y vinculación con el territorio. La presencia en este espacio forma parte de una estrategia de inserción en redes académicas internacionales con impacto en la producción de conocimiento y en la transformación social.
Durante la asamblea se definieron seis ejes estratégicos que orientarán el trabajo de la red en el corto y mediano plazo. Uno de los puntos centrales fue la propuesta de canje de deuda por inversión en educación y ambiente, una iniciativa alineada con los desafíos de la agenda 2026 y orientada a fortalecer el financiamiento de la investigación y el desarrollo sostenible.
En paralelo se profundizó el eje de cooperación internacional, clave en la consolidación de la RUC como red iberoamericana. Este proceso abre nuevas oportunidades para el intercambio académico, la movilidad y la construcción de proyectos conjuntos entre universidades de la región.
La sostenibilidad y la justicia ambiental y social se consolidaron como pilares centrales, bajo el concepto de ecología integral. Este enfoque promueve una articulación entre desarrollo, inclusión y cuidado del ambiente, con las universidades como actores estratégicos en la generación de conocimiento aplicado.
La agenda también incorpora la innovación y la transformación digital, entendiendo que las tecnologías, y en particular la inteligencia artificial, son herramientas clave para mejorar la calidad de vida y fortalecer procesos de desarrollo sostenible.






