Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de incorporar movimiento en la vida cotidiana. Con el lema “Es tiempo de moverse”, este año la campaña internacional busca inspirar a más personas a reducir el sedentarismo y adoptar hábitos saludables al alcance de todos.
La actividad física no se limita al deporte de alto rendimiento ni requiere grandes inversiones de tiempo o dinero. Caminar, bailar, jugar, usar espacios públicos o simplemente moverse en casa son formas efectivas de mejorar la salud física, mental y emocional. Se trata de pequeñas decisiones cotidianas que, sostenidas en el tiempo, generan un impacto positivo en nuestra calidad de vida.
En este contexto, en la Universidad Atlántida se busca promover una vida activa desde distintas dimensiones. A través de las carreras de Profesorado y Licenciatura en Educación Física, formamos profesionales con compromiso social, preparados para impulsar el movimiento y el bienestar en sus comunidades.
La UA también acompaña a estudiantes que practican deporte de manera federada mediante el programa Doble Carrera, una iniciativa que busca facilitar la continuidad académica sin dejar de lado el desarrollo deportivo. Además, contamos con equipos que representan a la universidad en distintas disciplinas, promoviendo la participación, la integración y los valores del deporte.
“La actividad física trae beneficios físicos, mentales, emocionales y sociales. En la UA creemos en la importancia de transmitir esto no solo hacia nuestra comunidad educativa, sino también hacia todos los territorios donde tenemos presencia”, expresó Darío Lusardi, director de Deportes.
Lusardi también subrayó que “es clave entender que la actividad física es una herramienta de inclusión y transformación social. No se trata solo de rendimiento o competencia, sino de generar espacios de encuentro, de bienestar, de salud colectiva. El deporte y el movimiento son derechos que deben estar garantizados para todas las personas”.
Incorporar más movimiento a la rutina diaria puede ser sencillo. Hacer pausas activas durante el trabajo o el estudio, bajarse una parada antes del colectivo, usar la bicicleta para traslados cortos o simplemente dedicar unos minutos al día a estirarse o bailar son acciones que suman. Lo importante es encontrar formas que se adapten al ritmo y posibilidades de cada persona, y sostenerlas con regularidad.
Abril es una buena oportunidad para recordar que moverse hace bien. Y que cada paso cuenta.