El hostigamiento escolar, el impacto de las pantallas durante la infancia y las nuevas formas de transitar la universidad plantean interrogantes diferentes pero conectados: ¿cómo acompañan las instituciones educativas experiencias cada vez más complejas? Tres artículos publicados en distintas ediciones de Interpelarmente proponen pensar la educación más allá de lo que sucede dentro del aula.
Aprender nunca ocurre solamente entre libros, contenidos y evaluaciones. La experiencia educativa también se construye a partir de los vínculos, de las condiciones sociales y culturales de cada época, de las tecnologías que atraviesan la vida cotidiana y de las instituciones que reciben y acompañan a quienes transitan por ellas.
La escuela enfrenta situaciones de hostigamiento que requieren respuestas que involucren a toda la comunidad educativa. Las infancias crecen en un entorno en el que los dispositivos digitales forman parte de la vida desde edades cada vez más tempranas. Y llegar a la universidad ya no necesariamente significa recorrer un camino previsible y lineal hasta obtener un título.
Tres producciones publicadas en diferentes ediciones de Interpelarmente, Revista de Psicología Institucional y Organizacional de la Atlántida, permiten acercarse a estas transformaciones desde distintas etapas de la experiencia educativa.
Cuando un conflicto escolar interpela a toda la institución
En “Entre líneas: el arte de la intervención en dinámica escolar”, publicado en Interpelarmente I, Josefina Alonso, Antonela Polacco y María Emilia Zarlenga parten de una problemática concreta: el hostigamiento en las escuelas.
Las autoras advierten sobre un punto fundamental para comprender el fenómeno. Reducirlo únicamente a las figuras de una víctima y un victimario puede cristalizar las posiciones de quienes participan e impedir una lectura más amplia de aquello que está sucediendo.
El artículo analiza el lugar de docentes, directivos y Equipos de Orientación Escolar y plantea la necesidad de generar condiciones institucionales que favorezcan tanto la intervención como la prevención. En ese recorrido aparece un elemento central: la comunicación entre quienes forman parte de la comunidad educativa.
A partir del análisis de una institución concreta, las autoras identifican dificultades en los intercambios entre directivos, preceptores y el Equipo de Orientación Escolar y proponen distintas estrategias para fortalecerlos: espacios de encuentro, instancias de reflexión con estudiantes, capacitaciones, trabajo con las familias y mecanismos de comunicación interna.
La intervención deja así de pensarse solamente como una respuesta frente a un conflicto puntual para convertirse en una pregunta por la propia dinámica institucional.
[Leer “Entre líneas: el arte de la intervención en dinámica escolar” completo en Interpelarmente I]
Infancias y pantallas: entre lo que sabemos y lo que todavía desconocemos
Otra de las grandes transformaciones de la experiencia educativa y cotidiana ocurre mucho antes de llegar a la universidad. En “Infancias en el siglo XXI: conocimiento e incógnitas sobre el uso de dispositivos digitales en niños”, publicado en Interpelarmente II, Melina Paula Vaccaro se detiene sobre una realidad difícil de separar de la vida contemporánea: niños y niñas que crecen rodeados de celulares, tablets, computadoras, televisores y otros dispositivos.
El artículo evita una respuesta simplificadora. La tecnología no aparece presentada como buena o mala en sí misma. La pregunta está puesta en qué sabemos realmente sobre sus efectos, cómo se utilizan los dispositivos y qué lugar ocupa el acompañamiento adulto.
Vaccaro recupera investigaciones sobre desarrollo cognitivo y del lenguaje, atención, sueño y socialización pero también señala que todavía existen interrogantes y resultados que dependen de factores como la edad, el tiempo de exposición, el tipo de contenido y la manera en que se produce esa interacción.
En los primeros años de vida, además, el vínculo con otras personas ocupa un lugar fundamental en el desarrollo de capacidades sociales, emocionales y cognitivas. Allí aparece una cuestión que trasciende el tiempo frente a una pantalla: qué experiencias reemplaza, complementa o transforma la presencia cada vez mayor de los dispositivos.
Más que ofrecer una receta, el texto propone una pregunta necesaria para familias, educadores e instituciones: ¿cómo acompañar infancias que ya nacieron dentro de una cultura digital cuyos efectos todavía estamos aprendiendo a comprender?
Ser estudiante universitario cuando el camino dejó de ser lineal
Las transformaciones continúan cuando llega el momento de ingresar a la universidad. En “Entre la complejidad y la incertidumbre: trayectorias universitarias en tiempos de transformación”, publicado en Interpelarmente III, Francisco Benz comienza precisamente cuestionando una imagen conocida: la universidad como un recorrido relativamente previsible compuesto por ingresar, cursar, aprobar materias y finalmente obtener un título.
Frente a esa representación lineal, el artículo propone pensar las trayectorias universitarias atravesadas por vínculos, conflictos, debates, cambios tecnológicos e incertidumbres.
La irrupción de la inteligencia artificial y la virtualidad forma parte de ese escenario, pero no es el único elemento. El estudiante tampoco aparece como alguien aislado que simplemente acumula conocimientos. La universidad es presentada como una trama en la que lo social, lo histórico y lo vincular intervienen en la construcción de cada recorrido.
Benz incorpora además la idea de implicación: reconocer que quien participa de una institución no ocupa una posición completamente neutral, sino que lleva consigo experiencias, afectos, conocimientos y formas de interpretar aquello que sucede.
Desde esta perspectiva, aprender supone también participar, construir sentidos, revisar certezas y asumir cierta autonomía frente al propio recorrido.
La incertidumbre, entonces, deja de aparecer únicamente como un problema. También puede convertirse en parte de una experiencia universitaria capaz de abrir nuevas preguntas y posibilidades.
Educar también es acompañar transformaciones
Una situación de hostigamiento en una escuela, un niño frente a una pantalla y un estudiante intentando construir su recorrido universitario parecen escenas muy diferentes. Sin embargo, los tres artículos permiten reconocer un punto de encuentro: las experiencias educativas no pueden comprenderse de manera aislada de las instituciones, los vínculos y las transformaciones de cada época. También muestran que acompañar esos procesos difícilmente admita respuestas únicas.
Frente al hostigamiento escolar, mirar solamente a quienes protagonizan el conflicto puede resultar insuficiente si no se revisan las relaciones institucionales que lo rodean. Frente a las pantallas, contar minutos de exposición no alcanza para comprender qué tipo de contenidos consumen los niños, cómo interactúan con ellos o qué lugar ocupan los adultos. Y frente a las nuevas trayectorias universitarias, pensar al estudiante únicamente como receptor de conocimientos deja afuera buena parte de aquello que constituye hoy la experiencia de formación.
En distintos niveles y desde problemas diferentes, las tres producciones vuelven sobre una misma cuestión: educar también implica construir condiciones para que otros puedan transitar situaciones que no siempre tienen respuestas previamente establecidas.
Interpelarmente vuelve así sobre el sentido que atraviesa a la publicación: convertir las experiencias surgidas de las prácticas y de la formación universitaria en preguntas capaces de circular más allá del aula. Porque quizás uno de los principales desafíos de la educación contemporánea no sea solamente comprender cuánto cambió la manera de aprender, sino preguntarnos cómo deben transformarse también nuestras formas de acompañarla.





