Caminar, jugar, andar en bicicleta, entrenar, bailar o practicar un deporte tienen algo en común: ponen al cuerpo en movimiento. Sin embargo, incorporar la actividad física a la vida cotidiana no depende solamente de una decisión individual. También requiere aprendizaje, oportunidades, espacios accesibles y profesionales capaces de acompañar ese proceso.
El 30 de octubre se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Educación Física, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia del movimiento en la educación, la salud y el bienestar. Con el paso del tiempo, esta disciplina amplió su campo de intervención mucho más allá de la enseñanza de prácticas deportivas y hoy ocupa un lugar relevante en la promoción de hábitos saludables.
Hablar de educación física implica abordar el desarrollo corporal y motor, el juego, la recreación, la inclusión, los vínculos sociales y la construcción de hábitos que pueden acompañarnos durante toda la vida.
Los beneficios de la actividad física para la salud y el bienestar
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que mantenerse activo contribuye a mejorar la salud física y mental en todas las etapas de la vida. Según datos correspondientes a 2022, difundidos en 2024, el 31 % de los adultos del mundo, alrededor de 1.800 millones de personas, no alcanzaba los niveles recomendados de actividad física.
La evidencia científica muestra que la actividad física regular contribuye a prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. También puede reducir los síntomas de ansiedad y depresión, favorecer la salud cerebral y mejorar el bienestar general. En niños y adolescentes, además, beneficia el desarrollo de huesos y músculos y se relaciona positivamente con el desarrollo motor y cognitivo.
Para las personas adultas, la OMS recomienda realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Estas recomendaciones no se limitan a la práctica deportiva. Caminar, trasladarse en bicicleta, bailar, realizar actividades recreativas o incorporar movimiento a las tareas cotidianas también son formas de mantenerse activo. La organización internacional destaca que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y que aumentar progresivamente el movimiento puede aportar beneficios para la salud.
En Argentina, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2018, mostró que el 44,2 % de la población adulta presentaba un nivel bajo de actividad física. Entre las personas de ese grupo, la falta de tiempo fue la principal barrera mencionada para realizar más actividad.
Educación Física para enseñar, acompañar e incluir
La construcción de hábitos saludables también tiene una dimensión educativa. A través del juego, el deporte y diferentes experiencias corporales, la educación física permite desarrollar habilidades motrices, conocer las posibilidades del propio cuerpo y descubrir actividades que pueden disfrutarse a lo largo de la vida.
Detrás de estas prácticas existe un campo profesional que articula conocimientos pedagógicos, biológicos, psicológicos y sociales. La formación de docentes y especialistas resulta fundamental para diseñar propuestas adaptadas a diferentes edades, capacidades y contextos, promoviendo experiencias de aprendizaje accesibles e inclusivas.
Esta perspectiva forma parte de la propuesta académica de la Atlántida, que cuenta con el Profesorado Universitario en Educación Física y la Licenciatura en Educación Física, ambas carreras de cuatro años. La oferta se complementa con la Licenciatura en Gestión y Desarrollo Deportivo, un ciclo de complementación curricular orientado a profundizar conocimientos vinculados con la planificación, la gestión y el desarrollo de proyectos deportivos.
La formación universitaria permite abordar la actividad física desde múltiples dimensiones, que incluyen la enseñanza, la promoción de la salud, la recreación, la investigación y la intervención en instituciones educativas y organizaciones de la comunidad.
El deporte como espacio de encuentro y formación
La relación entre actividad física, educación y bienestar también se expresa en la vida universitaria. Además de su oferta académica, la Atlántida desarrolla iniciativas que promueven la práctica deportiva, la participación estudiantil y la vinculación con instituciones de la comunidad.
Durante 2026, nuestra universidad amplió su red de convenios con instituciones deportivas de la región y anunció una agenda de actividades gratuitas para estudiantes. Entre las propuestas se encuentran fútbol, vóley, hockey, acondicionamiento físico, surf y deportes electrónicos, que ofrecen diferentes alternativas de participación y encuentro. Estas experiencias se complementan con la participación de estudiantes en competencias universitarias y actividades recreativas, espacios que favorecen la integración entre carreras y permiten compartir intereses más allá de las aulas.
Otro aspecto importante es el acompañamiento a quienes desarrollan una trayectoria deportiva competitiva mientras cursan sus estudios superiores. A través del Doble Carrera, la Atlántida ha promovido la articulación entre la formación académica y las exigencias de la práctica deportiva, reconociendo los desafíos que supone sostener ambas actividades. Estas iniciativas permiten pensar el deporte universitario no solamente desde la competencia, sino también como una oportunidad para fortalecer vínculos, ampliar experiencias y favorecer el bienestar de la comunidad educativa.
En este sentido, el Día Nacional de la Educación Física invita a reconocer el valor de una disciplina que acompaña a las personas en diferentes momentos de su vida. Aprender a movernos, conocer nuestro cuerpo, encontrar actividades que disfrutemos y contar con oportunidades para practicarlas son aspectos que contribuyen a construir una relación positiva y sostenible con la actividad física.
Desde una caminata cotidiana hasta una práctica deportiva organizada, cada experiencia de movimiento puede convertirse en una oportunidad para cuidar la salud, aprender y compartir con otras personas.





