Tres producciones de Interpelarmente, la revista de Psicología Institucional y Organizacional de la Atlántida, recorren escenarios tan diferentes como el mundo laboral, una unidad penitenciaria y las infancias atravesadas por situaciones de vulnerabilidad para preguntarse por el peso de los imaginarios sociales y las instituciones en la manera en que vemos y construimos al otro.
¿Qué vemos cuando miramos a otra persona? La pregunta parece sencilla, pero entre quien mira y quien es mirado intervienen ideas, representaciones y sentidos construidos socialmente mucho antes de ese encuentro. Algunos resultan tan cotidianos que pueden pasar inadvertidos: qué profesiones asociamos con mujeres o varones, qué imaginamos cuando pensamos en alguien privado de su libertad o desde qué lugar interpretamos las historias de niños y niñas atravesados por situaciones de vulnerabilidad.
Estas preguntas atraviesan tres producciones publicadas en diferentes ediciones de Interpelarmente, revista de Psicología Institucional y Organizacional, una publicación surgida en el marco de las prácticas profesionales supervisadas de la carrera de Psicología. A partir de este jueves, nuestro portal recuperará semanalmente algunos de esos trabajos para ponerlos en diálogo alrededor de problemáticas de interés general y abrir una puerta hacia su lectura completa.
Interpelarmente: escribir también es intervenir
La revista nació con la intención de que las reflexiones surgidas durante las prácticas profesionales no quedaran únicamente plasmadas en informes. La propuesta fue transformarlas en artículos capaces de permanecer, circular y convertirse también en parte de la experiencia formativa.
Oriana María Márquez Mione conoce ese proceso desde dos lugares. Participó como estudiante en la primera edición y actualmente integra la cátedra de Psicología Institucional y Organizacional, desde donde acompaña a quienes transitan la experiencia de producir la revista.
“Para uno como estudiante es ver el reflejo del trabajo y que quede ahí incorporado”, explica al recordar su propia participación. Con el paso de las ediciones, observa además cómo una iniciativa que comenzó como algo novedoso fue incorporándose a las prácticas de la cátedra y generando nuevas posibilidades para que los estudiantes interroguen aquello que encuentran durante su formación.
Ese ejercicio de interrogar lo aparentemente dado atraviesa también los tres trabajos que recuperamos en esta primera entrega.
Barreras que existen aunque no siempre podamos verlas
En “Imaginarios sociales: barreras invisibles pero poderosas”, publicado en Interpelarmente II, Bianca Príncipe parte del mundo laboral para preguntarse cuánto persisten las asociaciones entre determinadas profesiones, características y roles y un género específico.
Su reflexión recorre estereotipos vinculados con el cuidado, la maternidad, las elecciones profesionales y las desigualdades que todavía atraviesan la participación de las mujeres en el mercado laboral. Pero el artículo propone ir más allá de considerar estas situaciones como prejuicios exclusivamente individuales.
Desde la noción de imaginarios sociales, la autora invita a observar aquellos sentidos que una sociedad construye y reproduce hasta volverlos aparentemente naturales. Incluso incorpora un ejercicio con inteligencia artificial para mostrar cómo las tecnologías pueden recuperar y reproducir asociaciones que ya existen socialmente.
La pregunta que queda abierta es incómoda pero necesaria: ¿cuántas de nuestras elecciones y percepciones están atravesadas por ideas que aprendimos a considerar naturales?
[Leer “Imaginarios sociales: barreras invisibles pero poderosas” completo en Interpelarmente II]
Cuando la experiencia pone en crisis lo que imaginábamos
Los imaginarios también aparecen en “En camino al encierro: rompiendo imaginarios”, publicado en Interpelarmente I. Pero Oriana María Márquez Mione parte de una experiencia concreta: una visita realizada, en el marco de las prácticas supervisadas jurídico-forenses, a una unidad penitenciaria de la provincia de Buenos Aires.
Antes de ingresar, reconoce que llevaba consigo una determinada representación de lo que encontraría detrás de los muros. El recorrido, el contacto con las personas privadas de su libertad y la posibilidad de escuchar sus historias comenzaron a tensionar esas ideas previas. La experiencia no elimina las características propias de una institución atravesada por límites, normas y restricciones. Lo que hace es complejizar la mirada.
El artículo permite detenerse justamente en esa distancia entre imaginar y conocer. Allí donde previamente aparecía una representación general sobre “el penal” o “los internos”, el encuentro incorpora personas, historias, actividades cotidianas, conversaciones y experiencias que desarman respuestas demasiado simples.
La práctica se convierte así en una oportunidad para revisar no solamente una institución, sino también la propia mirada de quien ingresa a ella.
[Leer “En camino al encierro: rompiendo imaginarios” completo en Interpelarmente I]
Las marcas que también dejan las instituciones
La tercera perspectiva profundiza todavía más la pregunta por aquello que las instituciones producen sobre las personas. En “Las marcas del desamparo: de la fragmentación institucional al borramiento de la propia subjetividad”, de Interpelarmente III, Ana Claudia Giménez González aborda situaciones vinculadas con infancias atravesadas por condiciones de vulnerabilidad.
Su reflexión propone no reducir el desamparo únicamente a la ausencia de recursos materiales ni explicarlo a partir de responsabilidades individuales. La autora dirige la mirada hacia las tramas familiares, comunitarias y estatales que intervienen en las historias de niños, niñas y adolescentes.
Desde esa perspectiva, las respuestas (o las ausencias) institucionales también dejan marcas. El artículo invita a preguntarse qué sucede cuando las instituciones que deberían alojar, proteger o garantizar derechos aparecen fragmentadas y cómo esas experiencias pueden intervenir en la manera en que una persona construye su propia historia y su lugar frente a los demás.
Una mirada que desplaza la pregunta desde “qué le sucede a esta persona” hacia otra más amplia: ¿qué condiciones sociales e institucionales hicieron posible que esto sucediera?
Tres escenarios, una pregunta sobre nuestra manera de mirar
Un ámbito laboral, una unidad penitenciaria y las historias de infancias atravesadas por situaciones de vulnerabilidad parecen, en principio, escenarios difíciles de relacionar. Sin embargo, las tres producciones permiten observar algo en común: ninguna mirada se construye en el vacío.
Las categorías con las que interpretamos a los demás, aquello que esperamos encontrar antes de conocer una realidad y las respuestas que las propias instituciones construyen forman parte de entramados sociales que pueden reproducirse, pero también ponerse en discusión.
Ese ejercicio de interrogar lo instituido atraviesa Interpelarmente desde su propia propuesta editorial: detenerse frente a las prácticas, transformar una experiencia en pregunta y hacer de la escritura otra instancia de reflexión.
Cada jueves, Noticias de la Atlántida continuará recorriendo las distintas ediciones de la revista a partir de nuevos temas y producciones. Porque quizás una de las primeras formas de transformar nuestra manera de relacionarnos con otros sea preguntarnos cuánto de aquello que vemos estaba ya construido antes de mirar.





